Los trabajadores mineros pedimos responsabilidad y reglas claras

Los trabajadores mineros de Santa Cruz nucleados en AOMA queremos poner en conocimiento de toda la comunidad santacruceña la difícil situación por la que está atravesando la actividad, que en este caso no es producto de bajas internacionales, ni de crisis de inversores, sino de la ya visible incapacidad de gobernantes y directivos de empresas, para ponerse de acuerdo y fijar reglas claras acerca del tipo de minería que quieren y si la van a dejar funcionar como una actividad lícita de la que viven miles de trabajadores y sus familias, o como un coto de caza para satisfacer necesidades sectoriales.

Hace ya más de dos años que la Provincia de Santa Cruz aprobó un gravamen para la actividad conocido como impuesto inmobiliario minero, con el objetivo de recaudar lo que necesitaba para pagar los sueldos públicos en tiempo y forma, algo que nunca sucedió, por distintos motivos: las empresas mineras iniciaron acciones legales contra la medida, el gobierno no tomó las medidas para recaudar lo que su propia ley le indicaba, y en definitiva nadie supo bien de qué montos se estaba hablando o qué impacto tendría en nuestra actividad.

La Cámara Minera de Santa Cruz, por su parte, amenaza con recursos, mira para otro lado, demora el pago y tampoco reactiva la actividad so pretexto de que el nuevo impuesto frena la exploración y el mantenimiento de la inversión en ese sector.

Y como siempre, las consecuencias las pagamos los trabajadores, que nos encontramos con la excusa de menor actividad cuando negociamos las condiciones salariales, vemos disminuir los puestos de trabajo porque no se invierte, y el estado no nos tiene en cuenta como un sector afectado, como tampoco nos llamaron, ni el Ejecutivo ni los legisladores, cuando se discutió la ley.

Por eso, los trabajadores decimos basta. Basta de discusiones, idas y venidas y decisiones que nos afectan a todos. Basta de amenazas y agravios. Y fundamentalmente basta de echarse la culpa unos a otros, de amenazarse y, esencialmente, de seguir sin tenernos en cuenta.

La minería es una actividad seria que necesita de gente seria, que tome decisiones serias, porque esas decisiones afectan a miles de trabajadores y sus familias, y a otras tantas pymes locales con sus respectivos empleados, que crecemos, nos desarrollamos y ayudamos a crecer a nuestros pueblos, y representamos el verdadero impacto económico y productivo de esta noble actividad en cada una de las comunidades.

Es por ello que exigimos tanto a los distintos estamentos del Estado provincial como a Camicruz y los directivos e las empresas que la integran, que dejen de dar vueltas, proferir amenazas y mirar para otro lado, y definan acciones conjuntas que ayuden a la provincia a salir de la zozobra financiera, a las empresas a seguir produciendo e invirtiendo, y muy especialmente a ambos a que nos tengan en cuenta y no nos afecten en sus decisiones, porque nosotros, los trabajadores, somos siempre los olvidados y los convidados de piedra.

Si no lo hacen, nos obligarán a tomar otro tipo de medidas para que nos escuchen, las que lamentablemente afectarán a todos nuestros comprovincianos, a quienes no queremos alcanzar.

AOMA