Noelia, la camionera

De la caja del Híper a la cabina del 777D
Ver mujeres trabajando en una mina ya no es novedad, ni en tareas administrativas, ni de mantenimiento, operación o incluso producción. Y ya son varias, algunas jovencitas y otras no tanto, las que dirigen parte importante de la flota pesada que trabaja en los yacimientos de Santa Cruz. Son ellas, las que al frente de grandes camiones, trasladan desde los pits toneladas y toneladas de material, como si manejaran un carrito de supermercado.

Es el caso de Noelia Velázquez, operadora de camiones pesados en Cerro Vanguardia, cuya historia y experiencia es relatada en la edición Nº 13 de la revista Núcleo.
Noelia Velázquez es una joven madre, que pese a su corta edad y a su escasa experiencia frente al volante, encaró la vida de otra manera y decidió dejar un puesto de cajera en el corralón de materiales Hiper Tehuelche de Río Gallegos y avanzar sin temores, ante la posibilidad que la empresa minera Cerro Vanguardia le ofrecía en materia laboral.
Noelia se tentó tras ver dos veces publicado en los medios locales el anuncio de la compañía minera: “Se necesita personal para la operación de flota pesada”. La propuesta  le interesaba, buscó la aprobación en su núcleo familiar, ya que no era fácil dejar a cuatro hijos siete días seguidos, para internarse en la mina. Pero gracias al apoyo de su esposo, la decisión se tornó más sencilla.
La mujer, pasó de manejar su vehículo particular a operar camiones Caterpillar 777D. Para los no entendidos, son gigantescos rodados de 5 metros de alto por casi 10 de largo, que pueden cargar hasta 90 toneladas o 60 metros cúbicos.  Un ser humano es un minúsculo objeto detenido frente a esta impetuosa maquinaria de obra que se utiliza permanentemente en la actividad  minera.
“Manejar camiones fue algo que siempre me llamó la atención. Hace cuatro años comencé a trabajar en la empresa. Yo venía de un trabajo de cajera y pasé a manejar camiones de gran porte. Es una actividad que me gusta, la realizo con agrado y con responsabilidad y  me permitió progresar económicamente”, dice Noelia.
Sobre la decisión, que por el hecho de ser madre tiene otros pormenores, sostuvo que “no creí que pudiera, supuse que se me iba a complicar, sin embargo, tras la decisión pudimos acomodar la vida familiar. El papá se queda con los chicos cuando yo estoy trabajando y cuando tengo mi franco, puedo dedicarme exclusivamente a ellos”, contó. “Incluso siento que puedo dedicarles más tiempo, porque con el otro trabajo, estaba todo el día en el comercio y cuando llegaba ya estaban durmiendo. Ahora, durante siete días, estoy sólo para ellos”.
Noelia vive con su familia en Río Gallegos y para llegar hasta su trabajo recorre semanalmente los más de 300 kilómetros que separan a la capital del yacimiento.
“Tengo turnos de siete días de trabajo por siete  de descanso. Es un régimen que me gusta mucho porque me permite estar con mis chicos más tiempo”, indicó.
Para ingresar a la mina, la mujer debió hacer una capacitación intensiva, ya que saber manejar no es condición suficiente para lograr dirigir un camión del 777. “Afortunadamente quedé seleccionada y gracias a la ayuda de los instructores aprendí rápidamente. Lo único que manejaba era mi auto, y al ver las dimensiones de los camiones y tantos instrumentos pensé que era difícil. Pero, con la capacitación, las herramientas que nos dieron los instructores, y el seguimiento, pude aprender”, manifiesta orgullosa.
Los grandes camiones que conduce Noelia,  trabajan en los pits, donde se deben extremar las precauciones en el manejo: “Esto me provoca mucho respeto; hay cosas que no se ven desde la cabina, y debemos guiarnos por los instrumentos y las referencias. Al comienzo, me daban miedo las dimensiones del camión. Comencé con un 773 y después pasé a un triple 7, un rodado mucho más grande que carga muchas más toneladas. Para conducir no tenemos que hacer esfuerzo porque es caja automática, solo acelerarlo y utilizar los frenos. También puedo manejar la motoniveladora y me gustaría aprender a trabajar con la cargadora”, explicó.
Sobre su relación con sus compañeros, en su gran mayoría hombres, Noelia sostuvo que “no hay mayores diferencias, estamos a la par con los varones. Me pude adaptar muy bien al grupo a pesar de que las mujeres somos muchas menos. A la hora de trabajar tampoco hay grandes diferencias, quizás somos un poco más cuidadosas, más delicadas, pero el trabajo lo hacemos de igual manera”, indicó.
En cuanto a la convivencia, Noelia destacó que “la empresa nos da las comodidades en cuanto a la privacidad que necesitamos, en tanto, los hombres son muy ubicados y siempre guardan respeto, incluso nuestra presencia ha mejorado la convivencia entre ellos”.
Para finalizar la joven reflexionó: “En lo personal, desde que ingresé a la empresa, he podido crecer. Tengo cosas que no hubiese logrado trabajando de cajera, donde el sueldo se iba netamente en el alquiler, la comida y el estudio de los chicos. Hoy tengo mi casa, mi auto y la posibilidad de ahorrar y crecer. Estar en este puesto, me dio la posibilidad de progresar, de brindarle a mis hijos mejores condiciones de vida. Es un trabajo que le recomendaría a cualquier mujer. Podemos adaptar nuestros roles familiares con los laborales. Para mi funcionó, porque siempre pensé que si querés, podes”.
(AIMSA)